Son candidatos todos aquellos pacientes que presenten deformidades o disfunciones causadas por defectos congénitos, como labio leporino o malformaciones craneofaciales, así como personas con secuelas físicas generadas por accidentes, quemaduras, infecciones, enfermedades como el cáncer o por procesos de envejecimiento que afectan la función corporal. Antes de proceder, nuestro equipo realiza una evaluación exhaustiva para determinar el tipo de procedimiento más adecuado, la complejidad de la intervención y las expectativas reales del paciente.