El paciente debe usar prendas de compresión durante al menos un mes, ya que estas ayudan a reducir la inflamación, promover la cicatrización y dar forma al nuevo contorno corporal. Es esencial realizar un aseo constante y adecuado de las heridas según las indicaciones del equipo médico, y seguir el tratamiento con analgésicos y antibióticos para controlar el dolor y prevenir infecciones. Se debe evitar cualquier tipo de actividad física intensa durante las primeras semanas. Además, el paciente debe mantener una alimentación equilibrada y rica en nutrientes para favorecer la recuperación y la cicatrización de los tejidos.