No toda la grasa transferida sobrevive. Sin embargo, el objetivo del BBL es que la mayor parte del injerto graso se integre de forma permanente. Aproximadamente a los 6 meses, es posible evaluar qué porcentaje de grasa se ha establecido de manera definitiva.
La grasa que no sobrevive es reabsorbida naturalmente por el cuerpo. Por esta razón, en algunos casos el cirujano puede sobrecorregir ligeramente durante el procedimiento.

