La preparación comienza con una evaluación médica completa que incluye análisis de sangre, valoración de niveles de hemoglobina y estudios para verificar el funcionamiento de órganos vitales. Se evalúa el estado nutricional del paciente, ya que las deficiencias de vitaminas y minerales son comunes tras una pérdida masiva de peso, por lo que se pueden indicar suplementos como hierro y vitamina C. Es fundamental dejar de fumar antes de la intervención, ya que el tabaquismo retrasa significativamente la cicatrización. Además, se recomienda el acompañamiento psicológico para gestionar expectativas y mantener una actitud positiva durante todo el proceso.