El proceso de recuperación es gradual pero constante. Durante la primera semana, el paciente puede retomar actividades cotidianas ligeras y trabajo de oficina. Es fundamental evitar levantar objetos pesados o realizar esfuerzos torácicos durante los primeros 21 días. Generalmente, autorizamos el regreso al entrenamiento cardiovascular ligero al mes, y al ejercicio de fuerza pectoral tras 6 o 8 semanas, asegurando que los tejidos internos hayan cicatrizado correctamente para evitar inflamación residual.