La preparación es fundamental para garantizar un resultado óptimo y una recuperación exitosa. Es recomendable dejar de fumar al menos varias semanas antes de la intervención, ya que el tabaquismo puede retrasar significativamente la cicatrización. El cirujano evaluará si es necesario ajustar algún medicamento, seguir una dieta especial o realizar estudios de laboratorio previos. También es importante organizar la logística posterior: contar con alguien que pueda acompañarlo a la clínica y asistirlo durante los primeros días de recuperación, y preveer si necesitará equipo médico en casa.

