Como en cualquier procedimiento quirúrgico, existen ciertos riesgos que se deben considerar. Entre los más comunes se encuentran las infecciones, hematomas, dificultad en la cicatrización de heridas, hemorragias excesivas y reacciones adversas a la anestesia. Estos riesgos pueden aumentar si el paciente fuma, tiene un sistema inmunitario debilitado, presenta daño en tejidos conectivos o ha recibido tratamientos previos de radioterapia. Nuestro equipo de especialistas evalúa cada caso individualmente y toma todas las medidas necesarias para minimizar estos riesgos durante y después de la cirugía.