La duración varía según la zona tratada y la capacidad de degradación individual de cada paciente. De manera general: en labios, entre 6 y 12 meses; en surcos nasogenianos, de 9 a 18 meses; en ojeras, de 8 a 12 meses; en pómulos, aproximadamente un año, y con productos de alta reticulación como Voluma, hasta 24 meses. Factores como el tamaño de la partícula, el peso molecular, la concentración y el nivel de reticulación del producto influyen directamente en la durabilidad del tratamiento.