Una sesión típica tiene una duración de aproximadamente 30 a 45 minutos y se realiza de manera ambulatoria, es decir, no requiere hospitalización ni anestesia general. El proceso comienza con una valoración previa donde nuestro médico estético analiza la piel del paciente, determina las áreas a tratar y planifica el procedimiento. A continuación, se aplica anestesia tópica, se realiza la infiltración y el resultado es visible de manera inmediata. En la mayoría de los casos, una sola sesión es suficiente para obtener los resultados deseados.